A ti te he visto…
Todos los días, caminando cerca de la estación del Metro, veo a la misma persona. Alto, con anteojos, con el pelo como un chocolito mascado –negro con un mechón canoso-, con un maletín y con zapatos negros.Casi siempre igual. Y casi siempre me digo lo mismo: a éste yo lo he visto antes, lo conozco. Pero nunca logré descubrir quién era realmente ni de dónde o por qué lo conocía. Hasta que hace unos días, en un restaurant, lo vi. Yo comía tranquilamente y él se me acercó, caminando igual que todas las mañanas y me dijo: ¿le tomo la orden? Ahí está. Era el mozo del restaurant. Quizás cuantos churrascos me había servido y yo no fui capaz de reconocerlo.
No le pedí nada, le dije que todos los días lo veía cerca del Metro y nunca me había atrevido a saludarlo porque no sabía muy bien quién era. Le pregunté su nombre, supe que trabajaba hace casi tres años en el mismo restaurant, 41 años, de Osorno, dos hijos, separado. Todo, en menos de dos minutos. Lo raro fue que me dijo que nunca camina por ahí.
Yo quedé sorprendido, pero él parece que más. Estoy seguro que era él. Y esa seguridad mía fue la que hizo que mi nuevo amigo se despertara más temprano de lo normal y fuera a dar una vuelta por cerca del Metro.
Es lindo cuando la familia se une. Cuando los hermanos se encuentran. Y mejor, cuando hace más de 40 años que no se veían.









